jueves 18 de diciembre de 2008

Nieta del Viento

Mi limbo no es un hogar, sino un lugar, es sólo eso: un limbo largo como la cabellera azabache de una princesa, no una princesita de cuento de hadas, más bien de un romamce medieval. Este limbo se divide en 4 partes- colores: una azul, una roja, otra negra y otra más, blanca. Esas cuatro partes no están fijas en una sola esquina, se mueven de acuerdo a la persona que las visita. El lado azul es mar abajo y cielo arriba, los náufragos van a él (o él los encuentra); la roja, es desierto y tormenta de arenas, los peregrinos caminan en ella; la parte blanca, es de nieve y nubes, ahi están flotando los soñadores; la negra, (nótese que no escribí "por ùltimo" porque en realidad no hay un orden absoluto entre estas partes del limbo) se confoma por sombras engendradas por la luz de la luna, linterna de mano en un apagón imprevisto, en ella vagan los ciegos de corazón.
No obstante, existe un centro permanente, inmóvil entre todo ese rompecabezas, pero sólo se puede llegar a él con un mapa completo. Quienes se han atrevido a buscar y adentrarse en el limbo con sólo una mitad del mapa, deambulan en el lado que les corresponde. Se preguntarán: entonces, ¿qué sucede con la otra mitad del mapa?. Verán, la otra parte la posee una brujita muy astuta que parece hada que a su vez tiene apariencia de una moza caprichosa luciendo un vestido de luna. Ella es inmemorial pero joven comparada con el Tiempo, su padre, quien de sus amores con la Lluvia la procreó. Rudith se encuentra precisamente en el centro inmóvil del rompecabezas...y si ella es la guardiana de la otra mitad ¿cómo conseguir esa parte del mapa que justamente indica dónde está el centro si éste yace en el centro mismo indicado en él? Únicamente el Viento, su abuelo, la Lluvia y el Tiempo tocan la inmaculada superficie arcoiris del corazón del limbo. Para alcanzar a Rudith, pues, y por extensión la mitad faltante, se debe granjear los afectos de dichos elementos. Así, quien se atreva deberá ir envuelto en una nube impulsada por el Viento y caer a su lado con la Lluvia, entonces habrá rayos y centellas y al final saldrá el arcoiris que habrá de unir con su puente multicolor el centro a los demás lados del limbo, mi limbo.

3 comentarios:

Ian Karuna dijo...

Mitologías del afecto: el motor incesante del hombre y sus posibilidades vedadas. En el fondo, todos vamos en pos de ese arcoiris vinculante.

Gracias por agregar mis blogs a tus favoritos. Te recomiendo también que visites un blog colectivo en el que yo escribo bajo mi seudónimo, junto con algunos compañeros de tertulia. El tema del blog es el amor y el erotismo:

erosyelactoimposible.blogspot.com

Tus comentarios siempre serán bien recibidos. Nos vemos pronto. Un beso.

Hikari Hotaru dijo...

Felicidades, has ganado el Blog de Oro

Ziul dijo...

El limbo, no un lugar sino un estado mental. Pero genial sería que crearas un cielo y no sólo en fantasía y papel, sino uno real y vivencial.